Art Spiegelman recibe el Gran Premio de Angoulême 2011

Hace algunas emisiones Julio Cesar Montoya en su programa del Espejo de Momo nos platico acerca de esta nota, pero yo o la había encontrado.

En repetidas ocasiones en Miskatonic, aquí en el blog y por Twitter les he recomendado que lean Maus.

Su autor, Art Spiegelman ha sido galardonado con el Gran Premio de Angoulême 2011, que reconoce toda una carrera dedicada al cómic.

Para el que no le suene mucho este premio, decir que se otorga durante la celebración del Festival Internacional del Cómic que se celebra en Angoulême, y que esta considerada como la cita más importante de este género en suelo europeo. Con este galardón, el bueno de Art será el presidente del festival el año próximo y contará con su propia exposición. Y con esta excusa, vamos a hablar un poco de este genio…

Art Spiegelman nació realmente en Estocolmo en 1948, donde se habían establecido sus padres después de haber pasado por campos de concentración nazis. En 1951, partirán a Nueva York, de ahí la nacionalidad estadounidense de Art. Estudió arte y diseño y empezaría trabajando en una empresa donde hacía dibujos para pegatinas, cromos, etcétera. En esa época, llegaría a sufrir una seria crisis nerviosa que le hizo pasar por el psiquiátrico. Una vez recuperado, su madre se suicida y comienza a refugiarse en las historietas. Es en esta época donde empieza a publicar en la prensa alternativa sus cómics y a colaborar con el magazine de culto Witzend. Cuando regresa a Nueva York en 1975, después de una estancia en San Francisco, trabaja para diversas publicaciones como New York Times o Playboy.

Pero sería en el año 1980 cuando, un año después de casarse con Françoise Mouly, pondría en marcha junto a ella la revista Raw, que se convirtió en el lugar de reunión de los artistas más vanguardistas tanto americanos como europeos. En estas páginas comienza a publicar Maus, sin duda su obra más conocida y la que le lanzó definitivamente a la fama tras ganar el Premio Pulitzer en 1992, donde asistimos a un certero retrato de la Segunda Guerra Mundial.

Como podrán imaginar su número de premios es casi incontable, como el Premio Eisner o el Premio Harvey, y entre sus otras obras destaca Sin la sombra de las torres, su forma de homenajear ese fatídico 11 de septiembre que a nadie se nos olvida. En cualquier caso, una alegría inmensa que genios como éste siga recogiendo premios y homenajes allá por dónde va. Ahora ya tiene el Gran Premio de Angoulême, una más para su atestada vitrina. Y ahora, a echar otro vistazo a ‘Be a nose!’, que se lo merece.

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