La película de “Deadpool” en manos de un novato

Deadpool es uno de mis personajes favoritos del universo Marvel. Aunque no es de los más reconocidos por el público general, tiene su séquito entre los seguidores regulares de cómics. Cuando apareció como un villano caricaturizado en X-Men Origins: Wolverine, me llevé una decepción tremenda — casi tan grande como con el Venom de Spiderman 3, para que caigan en cuenta. Había reducido a uno de los antihéroes más carismáticos en una verdadera piltrafa. Aún así, conservé la fe cuando los estudios anunciaron que rodarían un filme sobre él. Pocas, pero esperanzas al final. Muy poquitas, ahora que sé que dejarán la película en manos del novato Adam Berg.

Antes de proseguir, hay que contextualizar un poco sobre el personaje. Apodado como el mercenario bocazas (Merc with a mouth), Deadpool puede
pasar del rango de superhéroe a supervillano por un buen puñado de billetes. En pocas palabras es un sinvergüenza cuyo poderes de curación se comparan con los de Wolverine. Su encanto radica esencialmente es su forma de hablar, repleta de referencias a la cultura popular, sarcástico, irónico y ácido. Además, emplea regularmente en sus viñetas el slapstick (ese humor violento tan característico de los Looney Tunes), y a menudo entabla conversaciones con los lectores, rompiendo la cuarta pared. Para dimensionar, Deadpool retoma el experimento que hicieron los editores en los ochentas con los títulos de She-Hulk, pero corregido, aumentado, y políticamente incorrecto.

Ahora, la historia de la película. Después de X-Men Origins: Wolverine, trascendió que los estudios buscaban hacer un spin-off de Deadpool. En un inicio, le ofrecieron la silla de director a Robert Rodríguez. Sin embargo, el cineasta se negó a realizar la adaptación porque estaba muy concentrado con la cuarta entrega de Spy Kids. Algo similar les ocurrió con el protagonista. Marvel quería que Ryan Reynolds consevará el papel, pero el actor encarnará a Hal Jordan en la cinta de Green Lantern. Ante la posibilidad de que Reynolds se quedara para una posible cinta de la Justice League, los estudios desistieron.

Sin embargo, con la cancelación de la película de la JLA, a Reynolds no le importó estar con DC y con Marvel, por lo que aceptó encarnar a Deadpool. Resuelto lo del protagonista, faltaba un buen director. Entonces apareció el novato Adam Berg para entrar al quite. Berg no tiene experiencia alguna en el cine, aunque sí es bastante conocido dentro del mundo de la publicidad. Su mayor palmarés ha sido dirigir Carousel, un spot técnicamente impecable para Philips. Ese anuncio le bastó al estudio para ficharle.

¿Qué podemos esperar de la cinta de Deadpool? De entrada, no es uno de los proyectos prioritarios de Marvel, ya que han puesto toda la carne al asador con las cintas de Captain America y Thor para allanar el camino hacia The Avengers. Así que, en el segundo plano, Deadpool podría estar dirigida más a un público especializado — después de todo, el cómic es casi de culto — que a una audiencia amplia. Reynolds es una buena elección a secas, porque habrá que ver si su capacidad histriónica le da para sacar adelante a un personaje que hace de la burla su sello personal. Sobre Adam Berg, tengo mis dudas, porque Deadpool será su ópera prima y se enfrentará de buenas a primeras contra el exigente fandom. Aunque, dicho sea de paso, no a todos los publicistas que entran a la cinematografía les va mal.

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